Inspection Basics Meeting Kit – Spanish

QUÉ ESTÁ EN RIESGO

Las inspecciones pueden parecer rutinarias, solo otra casilla más en la lista de tareas pendientes, pero son su primera línea de defensa contra accidentes, lesiones y fallos en los equipos. Cuando se omiten las inspecciones, se realizan con prisas o sin prestar atención, se pasan por alto los peligros. Y lo que comienza como una protección suelta, un cable desgastado o una válvula con fugas puede convertirse rápidamente en un incidente grave. Una inspección omitida no solo supone un riesgo de daños materiales o tiempo de inactividad, sino que también pone en peligro a las personas. Su seguridad, la seguridad de su equipo y toda su operación dependen de detectar los pequeños detalles antes de que se conviertan en un gran problema.

CUÁL ES EL PELIGRO

El verdadero peligro de las inspecciones es confiarse demasiado. Cuando algo se convierte en rutina, es fácil hacerlo deprisa o dar por sentado que otra persona ya lo ha comprobado. Es entonces cuando se pasan por alto los problemas y, en este caso, esos descuidos pueden provocar lesiones, averías o incluso algo peor.

Piense en el tipo de cosas que se supone que deben detectar las inspecciones: un cable eléctrico desgastado, una protección suelta en una sierra, un peldaño agrietado en una escalera o una carretilla elevadora que pierde líquido hidráulico. Ninguna de estas cosas parece grave por sí sola, hasta que algo sale mal en medio de un turno. De repente, se encuentra con un trabajador con una lesión grave, una máquina fuera de servicio o un riesgo de incendio que nadie vio venir.

Los pequeños peligros se convierten en grandes rápidamente

  • La falta de una protección en una máquina puede parecer insignificante… hasta que alguien pierde un dedo.
  • Una fuga hidráulica lenta puede pasarse por alto… hasta que provoca un resbalón, un deslizamiento o un fallo del equipo.
  • Una salida bloqueada puede ser «temporal»… hasta que la necesitas en una emergencia.

Apresurarse en la inspección o saltársela por completo.

Si marca casillas sin mirar realmente, no es una inspección, es papeleo. Apresurarse significa que se le pasarán por alto los peldaños desgastados de una escalera, el extintor caducado o el hecho de que alguien haya dejado un obstáculo cerca del muelle de carga. ¿Y saltársela? Es una apuesta arriesgada que puede costarle su trabajo o la vida de otra persona.

Falsa confianza y complacencia

Cuando nada sale mal durante un tiempo, la gente da por sentado que todo está bien. Pero los peligros no avisan. El hecho de que algo parezca estar bien no significa que sea seguro, especialmente en el caso de equipos que se utilizan a diario o que están sometidos a esfuerzo.

COMO PROTEGERSE

Protegerse mediante inspecciones no consiste en ser perfecto, sino en ser constante, observador y tomarse las cosas en serio. Cada vez que realiza una comprobación adecuada, se garantiza a sí mismo y a su equipo un turno más seguro. A continuación le indicamos cómo asegurarse de que sus inspecciones le protegen realmente:

No se limite a «hacer la inspección»: comprenda por qué

Empiece por considerar las inspecciones como un control de seguridad, no solo como una formalidad. No se trata solo de marcar una casilla, sino de buscar cualquier cosa que pueda fallar, romperse o causar daños. Si algo parece extraño, suena raro o se nota diferente, confíe en su instinto y dígalo.

Utilice la lista de verificación adecuada y sígala al pie de la letra.

Es probable que su empresa cuente con listas de verificación para herramientas, vehículos, equipos y EPI. Utilícelas. Están diseñadas para garantizar que no se salte ningún paso. Saltarse elementos o hacerlo con prisas aumenta la posibilidad de que se pase por alto algo peligroso.

Tómese su tiempo y concéntrese.

No realice la inspección si está distraído. Debe prestar toda su atención a esa revisión de cinco minutos. Si está cansado, tiene prisa o lo hace solo para quitárselo de encima, deténgase y vuelva cuando pueda hacerlo correctamente.

Mire, escuche, toque y huela.

Una buena inspección requiere el uso de todos los sentidos.

  • Busque fugas, grietas, cables desgastados u objetos fuera de lugar.
  • Escucha si hay ruidos extraños, chirridos o silbidos.
  • Palpa si hay vibraciones, calor o piezas sueltas.
  • Huele si hay olores a quemado, combustible o productos químicos.

Informa y marca los peligros inmediatamente.

No des por sentado que otra persona se encargará de ello. Si encuentras un problema, márcalo, infórmalo y asegúrate de que nadie lo utilice hasta que se repare. Un «aviso» podría salvar a alguien de una lesión grave.

Marque la pauta para los demás.

Cuando usted se toma las inspecciones en serio, los demás a su alrededor también lo harán. Se crea una cultura de seguridad en la que todos se toman su tiempo para comprobar las cosas adecuadamente, y es entonces cuando empiezan a reducirse las lesiones.

Ejemplo:

Si está inspeccionando una carretilla elevadora y observa que el cinturón de seguridad está desgastado o que el freno parece blando, no piense «ya lo arreglaré más tarde». Aparque la carretilla, etiquétela y avise al servicio de mantenimiento. No se trata solo de proteger la máquina, sino de garantizar que usted y sus compañeros de trabajo lleguen a casa sanos y salvos.

CONCLUSIÓN

Las inspecciones no son una tarea innecesaria, sino su primera línea de defensa. Cada cable roto, cada protector que falta o cada tornillo suelto es un problema en potencia. Cuando se toman en serio las inspecciones, no solo se protege el equipo, sino también vidas humanas.